EL FUTURO DEL APRENDIZAJE
Sugata Mitra nos propone una interesantísima reflexión sobre el origen de la escuela como un sistema que trataba de formar a personas idénticas como piezas de una maquinaria hace 300 años y la imperiosa necesidad de un cambio en la escuela.
Según Sugata Mitra, antes de la aparición de la tecnología, el Imperio Británico era controlado de una manera magnífica teniendo en cuenta que no existían los ordenadores, el teléfono....y aquí hace uso de una metáfora muy acertada, los victorianos hacen uso de una "gran computadora creada por personas". Así, con el fin de formar piezas de esa máquina administrativa burocrática se creó
la escuela, que enseñaba en todas las partes del mundo lo mismo a todas las
personas. El sistema estaba basado en reproducir, cuanto más idénticos, mejor
puesto que eso les permitiría "reponer piezas" provenientes de cualquier sitio que permitía a la máquina funcionar perfectamente.
Sin embargo, y aunque Mitra afirma que la escuela estaba perfectamente construida, este modelo de escuela ya no es necesario en absoluto, ¿acaso seguimos en la época del Imperio Británico? ¿Por qué seguimos funcionando con un sistema escolar que fue ideado hace 300 años? La verdad es que da mucho en qué pensar. Muchas de nuestras aulas siguen inmersas en ese sistema educativo que se rige por aprobar, aprobar y aprobar, con alumnos que tienen miedo a equivocarse y a fracasar...pero ¿Qué hay de aprender?
La escuela se está quedando obsoleta y no se está adaptando a los tiempos en los que vivimos ni responde a las necesidades de las nuevas generaciones. Frente a esto, ¿Qué podemos hacer para preparar una escuela del futuro? ¿Y la del presente? Porque estas necesidades de los alumnos y alumnas de ahora no están cubiertas con el sistema educativo actual y la desmotivación va en aumento.
La clave, dice Mitra, es animar, acompañar y motivar a los niños y niñas, el convertir ese sentimiento de miedo o amenaza que les supone los exámenes y el suspender en algo que les sea placentero y no se base sólo en resultados finales o números con los que calificamos a una persona. En este sentido, el docente pasa a ser un mediador o un guía que orienta y anima a su alumnado a través de preguntas atractivas que despierten su interés y curiosidad y que diseña situaciones de aprendizaje para que, poco a poco, el aprendizaje vaya teniendo lugar de manera espontánea sin forzarlo: "No hay que hacer que los niños aprendan sino dejar que aprendan" dice Mitra.
¿Su deseo?
Según Mitra, su deseo es diseñar el futuro del aprendizaje apoyando a todos los niños del mundo, aprovechar su curiosidad y su capacidad de trabajar en grupo, construir una escuela en la nube donde puedan aprender en la escuela, en casa, fuera de a escuela y en clubs dotando a los niños del material necesario para que puedan aprender en la época que les corresponde, en el siglo XXI.



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